jueves, 28 de noviembre de 2013

Un paseo inolvidable...

Hoy ha nevado…

Podría empezar y terminar el post de hoy con esta frase porque es suficiente para describir la emoción que conlleva un día nevado en una ciudad donde los copos no se suelen prodigar con frecuencia.
Pero me voy a extender un poco más…

Hace ocho años y pico, casi nueve, bueno, concretamente, en febrero de 2005 – de nuevo esta manía por las fechas que me caracteriza - cayó una nevada tremenda en Madrid. En esa época y por cuestiones laborales o, mejor dicho, no laborales porque estaba desempleada, me dedicaba a estudiar Filología Inglesa y estaba en plena época de exámenes… El día amaneció con la ciudad cubierta por una espesa capa de nieve por lo que, dado lo extraordinario de la situación, mi querida madre y yo decidimos tomarnos el día “libre” y salir a pasear por el parque cercano a nuestra casa.

A pesar del tiempo que ha pasado, aún recuerdo con total nitidez la sensación de libertad y de paz que sentí durante ese paseo… La nieve, aparte de ofrecer un paisaje lleno de belleza, otorgaba esa pureza y limpieza al ambiente que solo puede llevar el frío y el color blanco, así como ese silencio relajante capaz de calmar hasta el espíritu más atormentado…


Hoy, de nuevo, he vuelto a recordar aquel precioso paseo…

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