¡Qué frío hace hoy en Madrid!
Y a mi, tan lista, no se me ocurre otra cosa más que ponerme unos tacones de infarto con medias finas...
Todo tiene su explicación...
Cada noche, antes de acostarme, dejo preparada la ropa para el día siguiente porque por la mañana es imposible pensar.
Anoche, todo mi empeño era ponerme un jersey fucsia para estrenar una muestra de barra de labios de una conocida marca francesa que le va al dedillo a la susodicha prenda y lo único que tenía a mano para el dichoso jersecito eran unos pantalones con un largo más largo que mis piernas. Como no tenía muchas ganas de coger hilo y aguja para ajustarlos mi gran decisión fue calzarme unos zapatos de unos diez centímetros de alto... Hasta aquí todo perfecto...
Lo único malo es que las cosas no se ven igual por la noche que cuando suena el despertador para ir a trabajar... Ahí empieza el calvario... Remoloneo, ducha, cremas, vestido, desayuno y... calzado... ¡¡¡Horror!!!!
¿En qué estaba yo pensando anoche cuando decidí ponerme este modelo?
Hija mía, que vas a trabajar lo cual es sinónimo de metro, autobús, carreras para cruzar la calle, vamos lo más adecuado para llevar esos tacones..
Como ya no hay tiempo de rectificar, me consuelo a mi misma diciéndome que los tacones estilizan mucho y que no necesariamente tengo que ir corriendo a todos lados. Ya me voy más contenta...
Pero, ¡¡ay amig@s!!, el frío hace su efecto y mis pies comienzan a encoger cada vez más hasta el punto de que a cada paso que doy los zapatos se me van saliendo y voy andando exactamente igual que si llevara chanclas con la agravante de que estamos a cero grados y de que no llevo chanclas...
Parezco auténticamente un pato, con perdón de los patos. No queda nada de esa figura estilizada y elegante que me fragüé en mi cabecita loca...
No veía el momento de llegar a casa... Ha sido horrible...
Pero ya, por fin, me he descalzado, he guardado en el baúl de los recuerdos esos zapatos tan preciosos y a la vez tan inestables y me he sentado a pensar el modelo para mañana.... Quizá combine esa camisa tan divina con aquellos zapatos que compré en las rebajas de hace dos años y que aún no he estrenado...
No hay comentarios:
Publicar un comentario